Hay una frase que escucho en consulta con mucha culpa, casi en voz baja: «no siento lo que se supone que tendría que sentir». Nos han contado que, al ver por primera vez a tu bebé, aparece un amor inmenso e instantáneo. A muchas mujeres les pasa. A muchas otras, no. Y eso no te convierte en peor madre.
El vínculo no es un flechazo
El vínculo entre una madre y su bebé es un proceso, no un momento. Se va tejiendo en lo cotidiano: en las tomas, en los cambios de pañal, en aprender a leer su llanto, en las noches largas. Para algunas mujeres empieza durante el embarazo; para otras tarda semanas o meses en sentirse como algo propio. Las dos experiencias caben dentro de lo normal.
Lo que sí es frecuente es sentir extrañeza: mirar al bebé y pensar «¿quién eres?», echar de menos tu vida anterior o sentir que cuidas en piloto automático. Sentir eso no significa que no le quieras ni que vayas a dejar de cuidarle bien.
Qué puede hacer que cueste más
- Un parto difícil o vivido con miedo, o una cesárea que no esperabas.
- Una separación al nacer, por ejemplo por un ingreso en neonatos.
- El agotamiento extremo y la falta de sueño.
- Una pérdida gestacional anterior, que a veces hace que una parte de ti no se atreva a ilusionarse del todo.
- Una lactancia que duele o no sale como querías.
- La depresión o la ansiedad posparto, que apagan la capacidad de disfrutar de casi todo.
Pequeñas cosas que ayudan
- Contacto piel con piel en ratos tranquilos, sin objetivo: solo estar.
- Hablarle y mirarle aunque te parezca raro al principio. Los bebés responden, y esa respuesta va construyendo algo entre los dos.
- Dejar de compararte con lo que ves en redes o con lo que te cuentan otras madres.
- Delegar lo que no sea cuidar al bebé, para que te quede algo de energía para estar con él.
Cuándo conviene consultarlo
Merece la pena pedir ayuda si pasan las semanas y la sensación de desconexión no cambia, si te sientes muy triste, vacía o irritable la mayor parte del día, si te cuesta mucho cuidar de ti o del bebé, o si la culpa ocupa todo el espacio. También si sientes rechazo hacia el bebé y te asusta.
En terapia perinatal trabajamos el vínculo desde varios lados: lo que pasó en el embarazo y el parto, lo que se te removió de tu propia historia, cómo estás tú y cómo os vais conociendo el bebé y tú. Muchas veces, en cuanto la madre deja de sentirse sola y juzgada, el vínculo empieza a encontrar su camino.
Si tienes pensamientos de hacerte daño o de que no merece la pena seguir, no esperes: acude a urgencias, llama al 112 o a la línea 024, gratuita y disponible las 24 horas.
Si te has reconocido en este texto, puedes escribirme o pedirme una llamada breve y gratuita. Atiendo como psicóloga perinatal en Madrid y online, también con el bebé en la sesión si lo necesitas.

